EL MODELO: en el yeso creado por el artista
viene fundido él broce. Gracias a la reducción pannografica,
del bronce se obtiene una copia de dimensiones reducidas,
es decir el punzón de acero, obtenido de aparatos en grado
de leer cada punto del original.
EL MOLDE: con un trabajo de cincel y
buril la incisión rinde el punzón una perfecta reproducción
del original, modelo para el molde de acero, a su vez
repasado a mano e templado.
LA ACUÑATURA: el molde viene fijado -
con una virola imbullonata- perfectamente al centro de
una prensa, o bilancín, con el objetivo de imprimir la
huella sobre un rollo metálico predispuesto: golpes y
sucesivas cocimiento transformando esta última en una
medalla sin elaborar.
EL ACABADO: el excedente de metal viene
eliminada, los bordes limados y lucidados con cepillos
especiales y pastas abrasivas. La medalla es lista para
ser coloreada con soluciones salinas, o dorada o plateada
en baños electrolíticos. La detersión es realizada en
agua con bicarbonato o pómez.
EL CONTROL DE CUALIDAD: un cuidadoso
examen visivo selecciona sólo las piezas morfológicamente
perfectas, sobre las cuales se imprimirá la marca de fábrica,
aquella que identificará el metal precioso con la firma
del artista. La medalla pronta viene numerada y montada
sobre un soporte.
LA CONFECCION: materiales especiales
y una confección exclusiva exaltan el valor único del
objeto: la pieza única es a su vez resaltada en el cuero
o telas de la confección que han sido estudiadas expresamente.